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SINFONICA NACIONAL ARGENTINA 2015
Stefan Lano, director de orquesta
sábado, 27 de junio de 2015

STEFAN LANO, EL INCREIBLE E INFATIGABLE MOTIVADOR Y PREPARADOR

Orquesta Sinfónica Nacional, concierto de la temporada regular, Director: Stefan Lano.Solista: Enrico Bronzi (Violoncello). Programa: Antonin Dvorak: Concierto para Violoncelloy Orquesta en Si menor, Op. 104. Dimitri Shostakovich: Sinfonía Nº 11 Op. 103 “El Año1905”. Centro Cultural Kirchner, Sala “La Ballena Azul”, 26 de Junio de 2015.

La Sinfónica continúa adaptándose a su nueva casa, y en esa adaptación, tal vezlo mejor que pudo haberle pasado fue que Stefan Lano fuera convocado para esteconcierto. Y a Lano, lo mejor que le pudo haber ocurrido, fue que la SinfónicaNacional lo llamara. Hace rato que no veo una simbiosis tan grande, por no llamarlaabsoluta. Y es que la Orquesta, con la preparación del Conductor Norteamericano,logró un rendimiento superlativo en todo sentido, entregando una faena memorabley cosechando una ovación del público que a partir de este momento habrá quecomenzar a llevar las estadísticas de cuanto tiempo habrá de pasar para que serepita otra igual.

.....En la segunda parte ocurrió la explosión, con una versión de la Sinfonía Nº 11 deShostakovich, sencillamente para el recuerdo. Tersura de cuerdas, tensión,percusión justa y contenida, vientos en estado de gracia, magnífica respuesta delbronce, cuerdas graves con una profundidad de sonido que me hizo regordear antelo que estaba escuchando y una acústica formidable (Gustavo Basso, uno de los”padres” de la criatura se movió por la sala ajustando detalles y me manifestó quehoy el sonido está en unos ocho puntos, cosa en la que Yo coincido totalmente).

Lano se floreó y la Sinfónica respondió extraordinariamente, transformando a lasala en una verdadera “caldera humana” al final de la obra. Si uno recuerda lasúltimas presentaciones de Lano en el Colón y con la Filarmónica en el Gran Rex(con el Colón Cerrado), siempre nos llamaba la atención el pedido de afinar entremovimiento y movimiento de una Sinfonía, a tal punto que daba la impresión quetrataba a las agrupaciones como si fuesen conjuntos de conservatorio. Aquí enningún momento ocurrió eso, su dirección fue pulcra y precisa, sus gestos de unaprecisión casi “quirúrgica” y la respuesta de la Orquesta fue inolvidable, como si sehubiesen sentido a gusto con el Director en todo momento, tanto que algunosmúsicos dejaron sus instrumentos para batir palmas junto al público en homenajeal Director y Lano mostró una sonrisa de oreja a oreja, que tuve que rememorarcuánto hacía que no lo veía así. Un momento sencillamente impagable.

La Sinfónica vuelve en serio, Celebrémoslo.

Donato Decina

La Ballena Azul
Viernes 26 de Junio de 2015

La Sinfónica Nacional con Stefan Lano

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional.Programa:
- Concierto para Cello y orquesta en Si menor, op.104 de Antonin Dvorák
- Sinfonia Nº 11 op.103 de Dmitri Shostakóvich

Director: Stefan Lano.
Solista:Enrico Bronzi (violonchelo)

Fue un triunfo importante  del director  nacido en Boston, Stefan Lano,en esta ocasión, reapareciendo ante nuestro público tan habituado a sus interpretaciones años atrás. Esta vez, en la recientemente inaugurada sala La Ballena Azul, logró inculcar a la Orquesta Sinfónica Nacional un estimulante sesgo colectivo, al punto de lograr de ella un desempeño destacado, de impecable sincronía, al ejecutar fundamentalmente la  Sinfonía Nº 11,  opus 103 , llamada “El año 1905”, del compositor ruso nacido en San Petersburgo, Dmitri Shostakóvich (1906-1975).

Esta obra, que apela a multiplicidad de timbres instrumentales, fue compuesta por el compositor ruso evocando un episodio del año 1905 (de ahí el subtitulo que  se le añade) donde las fuerzas del zar Nicolás I reprimen duramente un  levantamiento popular.

Por eso existe en ella una intención programática plasmando en forma sonora y durante  poco mas de una hora,  aquella sublevación antizarista , desfilando en sus cuatro movimientos , escenas de la plaza del palacio ,desde compases animados y una orquestación asaz virtuosa hasta una marcha fúnebre y tenebrosas compases evocativos con las cuerdas. Todo  genera fuertes contrastes entre lo dramático y lo exultante.

Pareciera que la misma fue puesta en programa para probar la excelente acústica de la sala sinfónica La Ballena Azul, sede  ahora de la OSN., repleta de público, congraciándose con el apreciado director estadounidense luciéndose con este prolífico representante de la música rusa, conflictivo a la vez en el cariz político, cuya producción abarca mas de una docena de sinfonías, varias óperas (conocidas también en nuestro medio )y conciertos instrumentales,. además de música para cine y ballet.En la primera parte se había ofrecido el Concierto en Si menor para violonchelo y orquesta, del  compositor checo Antonin Dvorák. De los dos conciertos que compuso en esta tipología (el otro muy temprano en su carrera) este es el mas representativo y data de 1895.

El instrumento solista  fue tratado con sensibles acentos en sus cuarenta minutos por el visitante Enrico Bronzi, italiano, oriundo de  Parma,  que demostró  empatía con  esta obra,  y su  “toucher” tanto en los pasajes mas inspirados del autor, como   el romántico  “adagio”(segundo movimiento) y en el resto de la partitura,   mostró  una solvente interpretación  con  una atildada conjunción con la orquesta.

En resumidas cuentas, dos obras representativas de estas dos personalidades de la música, que fueron motivo de versiones lucidas con la reaparición de Lano, festejada largamente al finalizar. Y además, una forma de exhibir las posibilidades del flamante auditorio demostrando sus cualidades acústicas.

Néstor Echevarría